Estás para otros. Sostienes, acompañas, cuidas.
Pero por dentro, no siempre está ordenado.
Has hecho trabajo en ti. Has entendido muchas cosas. Y aun
así, hay algo que sigue pesando, repitiéndose o desbordándote.
A veces es emocional. Otras tiene que ver con lo que percibes.
Y muchas veces, es todo a la vez.
Y cuando además eres sensible, todo eso se amplifica: dudas, te cuestionas, te contienes…
o acabas cargando con más de lo que te corresponde.